Todos saben que vivo, que soy malo, y no saben del diciembre de ese enero. Pues yo nací un día que Dios estuvo enfermo.
Hay un vacío en mi aire metafísico que nadie ha de palpar; el claustro de un silencio que habló a flor de fuego.
Yo nací un día que Dios estuvo enfermo.
Hermano: escucha, escucha... Bueno, y que no me vaya sin llevar diciembres, sin dejar eneros. Pues yo nací un día que Dios estuvo enfermo.
Todos saben que vivo, que mastico y no saben... que en mi verso chirrían oscuros sin sabores a féretro, luyidos vientos, desenroscados de la Esfinge preguntona del desierto.
Todos saben... Y no saben que la luz es tísica, y la Sombra gorda... Y no saben que el misterios sintetiza... que él es la joroba musical y triste que a distancia denuncia el paso meridiano de las lindes a las Lindes.
Viendo a Garrik —actor de la Inglaterra— el pueblo al aplaudirle le decía: «Eres el mas gracioso de la tierra y el más feliz...» Y el cómico reía.
Víctimas del spleen, los altos lores, en sus noches más negras y pesadas, iban a ver al rey de los actores y cambiaban su spleen en carcajadas.
Una vez, ante un médico famoso, llegóse un hombre de mirar sombrío: «Sufro —le dijo—, un mal tan espantoso como esta palidez del rostro mío.
»Nada me causa encanto ni atractivo; no me importan mi nombre ni mi suerte en un eterno spleen muriendo vivo, y es mi única ilusión, la de la muerte».
—Viajad y os distraeréis. — ¡Tanto he viajado! —Las lecturas buscad. —¡Tanto he leído! —Que os ame una mujer. —¡Si soy amado! —¡Un título adquirid! —¡Noble he nacido!
—¿Pobre seréis quizá? —Tengo riquezas —¿De lisonjas gustáis? —¡Tantas escucho! —¿Que tenéis de familia? —Mis tristezas —¿Vais a los cementerios? —Mucho... mucho...
—¿De vuestra vida actual, tenéis testigos? —Sí, mas no dejo que me impongan yugos; yo les llamo a los muertos mis amigos; y les llamo a los vivos mis verdugos.
—Me deja —agrega el médico— perplejo vuestro mal y no debo acobardaros; Tomad hoy por receta este consejo: sólo viendo a Garrik, podréis curaros.
—¿A Garrik? —Sí, a Garrik... La más remisa y austera sociedad le busca ansiosa; todo aquél que lo ve, muere de risa: tiene una gracia artística asombrosa.
—¿Y a mí, me hará reír? —¡Ah!, sí, os lo juro, él sí y nadie más que él; mas... ¿qué os inquieta? —Así —dijo el enfermo— no me curo; ¡Yo soy Garrik!... Cambiadme la receta.
¡Cuántos hay que, cansados de la vida, enfermos de pesar, muertos de tedio, hacen reír como el actor suicida, sin encontrar para su mal remedio!
¡Ay! ¡Cuántas veces al reír se llora! ¡Nadie en lo alegre de la risa fíe, porque en los seres que el dolor devora, el alma gime cuando el rostro ríe!
Si se muere la fe, si huye la calma, si sólo abrojos nuestra planta pisa, lanza a la faz la tempestad del alma, un relámpago triste: la sonrisa.
El carnaval del mundo engaña tanto, que las vidas son breves mascaradas; aquí aprendemos a reír con llanto y también a llorar con carcajadas.
Mi vida ha sido un rompecabezas sin armar, y hoy estoy juntando las piezas, cambiando y renovando, quitando y colocando.
Estoy estructurando mi vida.
Soy una chica compleja, con dudas, miedos, sentimientos, rencores.
Puedo amar con mucha intensidad.
Soy difícil, dinámica pero tranquila, disfruto de cada placer de la vida.
Puedo endurecer la mirada para demostrar fortaleza, así como también, derretirme con una caricia, una buena acción o un niño.
He vivido poco, me he cansado mucho.
He recorrido grandes cosas, he atentado contra las leyes naturales de la vida, he corrido, he caminado, y he volado, he reído y he llorado, he gritado y he callado, he mentido y he dicho la verdad, he defendido y he acusado, he sufrido y he sido feliz, he rechazado y he aceptado, he podido destruirme, desaparecer pero aquí estoy.
Me sacudí el polvo, me puse de pie y volví hasta el ruedo, para TRIUNFAR.
No soy mágica, ni especial, ni increíble, ni un genio. Soy yo.
La verdadera magia es el amor, amor propio y los sentimientos así como la esencia del corazón.